El reto de una educación transformadora

El país tiene expectativas justificadas en que el nuevo año escolar signifique el inicio de una era transformadora en la educación panameña. El compromiso marcado en ese sentido por el Gobierno Nacional es un signo auspicioso para transitar hacia esa meta.

La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá ha expresado de manera reiterada su coincidencia plena con quienes sostienen que el factor determinante en el destino inmediato y futuro de nuestra sociedad es la educación que aseguremos para nuestros hijos. Así lo manifestó el gremio en su Agenda País 2019-2024.

Entre otras recomendaciones expresadas en el documento mencionado, además de equiparar planes y resultados entre colegios privados y públicos, está apoyar el funcionamiento del Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional de la Educación, como actor que garantice el cumplimiento de las políticas y las líneas de acción que se adopten en la materia. 

Estimamos que, a mediano plazo, se deben establecer un centro de investigación educativa y un instituto de estadística y evaluación, utilizando la figura de Asociaciones de Interés Público, para dar seguimiento a la calidad educativa y proponer políticas para el avance continuo y sostenido del sector mediante la colaboración interinstitucional. 

Desde sus inicios hemos reconocido los beneficios, y apoyado totalmente, el proyecto del Instituto Técnico Superior Especializado, especialmente para impulsar la educación técnica profesional en disciplinas afines al desarrollo nacional, y necesarias para asegurar nuestra competitividad. Para garantizar que tan valioso instrumento sirva fielmente a sus fines sociales y educativos, desde este gremio instamos a que permanezca al margen de presiones políticas y de injerencias o intereses distintos a la naturaleza de sus orígenes y propósitos.

Cambios próximos esperados en este campo son, entre otros, que todas las familias encuentren matrícula para sus hijos en centros educativos cercanos a sus hogares; y que estudiantes y docentes tengan a tiempo instalaciones cada vez más adecuadas para su mutuo desempeño, aspecto que debe comprender las áreas más postergadas y marginadas del país, incluyendo el pago oportuno a los maestros que trabajan con gran sacrificio en zonas apartadas.

Sostenemos el criterio según el cual la administración que lleve nuestra educación por los derroteros mencionados alcanzará un sitial histórico en la memoria de la nación panameña. El actual gobierno tiene la oportunidad de hacerlo.

Jorge Juan de la Guardia

Presidente CCIAP