“El niño”, agua y carnaval

Los pronósticos en torno al fenómeno de “El Niño” no son nada alentadores. Conforme pasan los meses, sus efectos se hacen más evidentes. La situación es preocupante, pero llama la atención que solo ha interesado a la población por sus repercusiones en “la fiesta del panameño”, los carnavales, aunque, sin duda, también incidirá en Semana Santa y los meses venideros.

Por un lado, somos conscientes que, en materia de movimiento comercial y turístico, el carnaval, para los emprendedores del interior de la República, es el equivalente a la Navidad para el comercio al por menor. Sin embargo, es imperativo que se encuentren los mecanismos adecuados para celebrar estas fiestas con responsabilidad ambiental.

En ello, la conciencia ciudadana es un aspecto clave para mitigar el efecto que tendrá la carga extra que habrá en el sistema de abastecimiento de agua potable, producto del éxodo masivo de personas, principalmente hacia Azuero y provincias centrales. De hecho, los pueblos que buscan preservar los “culecos”, tendrán que hallar formas responsables de abastecerse de agua de las desembocaduras de ríos, en tanto las instituciones deberán ser vigilantes de que no afecten regadíos, potabilización y producción de energía, entre otros usos del agua para el consumo humano.

Reiteramos lo que expresamos en nuestra columna del 8 de enero: para nuestra Cámara es inaceptable que, en un país como el nuestro, existan panameños que no reciben el vital líquido, mientras otros lo despilfarran sin recibir sanciones ejemplares.

Somos víctima de nuestra falta de interés e irresponsabilidad para con una Institución que aborda un tema tan importante y requiere una reforma integral. Nadie puede ser ajeno a este tema y debemos empezar a prestarle la debida atención, dándole un enfoque de Estado, pues lo que está en peligro no son “4 días de fiesta”, sino la seguridad alimentaria y el porvenir de las futuras generaciones.

Ing. Carlos G. Fernández

Presidente CCIAP