La educación como prioridad nacional

A partir de la recuperación de la democracia, las sucesivas administraciones comprometieron, en sus respectivos programas de gobierno, otorgar prioridad sin demoras al tema de la educación. Todos reconocían en ella, además de hacer posible la realización individual de las generaciones futuras, un instrumento insalvable para garantizar la competitividad del país en el panorama internacional.

Pero cuando transitamos ya hacia la tercera década del milenio, la promesa sigue fallida. Hoy mismo, miles de estudiantes acuden en búsqueda de revalidar las materias perdidas en el año anterior -mientras que en 2016 se registró una cifra récord en fracasos (48,864)-, a riesgo de quedar fuera del sistema y por lo tanto marginados de una preparación superior.

Lo anterior por cuenta de un sistema establecido para lanzar cada año a la calle a miles de jóvenes sin la preparación suficiente para enfrentar las exigencias de un entorno y mercado cada vez más competitivos en materia de conocimientos.  Excepciones las hay en colegios y estudiantes que sobresalen nacional e internacionalmente, pero esto confirma la regla.

La Cámara ha insistido, en oportunidades reiteradas, en la necesidad de que se adoptaran las recomendaciones del Compromiso por la Educación y se aceleraren las iniciativas referentes a la Educación Dual, como fórmulas a la vista para empoderar un esfuerzo nacional que nos encamine en la dirección correcta, pero el inicio de un nuevo año lectivo no muestra expectativas alentadoras en dicho sentido.

Y es que persiste el desconocimiento de la realidad planteada por el hecho de que el 60% de los puestos de trabajo que requerirá el país en los próximos 10 años son técnicos profesionales.

Además, debe observarse que las fallas en el sistema educativo llevan a la deserción escolar, a partir del séptimo grado, lo que impacta de manera negativa y comprobada en los índices de criminalidad. De hecho, malgastamos miles de millones de dólares en el sector, sin que ello garantice  un futuro pleno a nuestros hijos.

La inmersión del país en la ya inminente contienda política, es un aspecto que preocupa  a la CCIAP, ya que pudiera terminar por hacer de la educación otro tema candente para dejar en manos de un próximo gobierno, cuando en realidad debe ser asumido por el actual con responsabilidad política y decisión administrativa. Un paso así formaría parte indiscutible de su legado a la nación.

Inocencio Galindo De Obarrio

Presidente CCIAP