Políticas económicas claras para recuperar la senda de desarrollo del país

La semana pasada FitchRatings redujo la calificación de riesgo a la República de Panamá de BBB a BBB-. Más aún, tanto esta calificadora como Moody’s mantienen perspectivas negativas sobre Panamá.  La revisión negativa de ambas evidencia el cuestionado manejo de la pandemia en materia económica y es fiel reflejo de los constantes y repetidos argumentos de este gremio empresarial en cuanto al porqué este país no puede resistir un cierre más de sus actividades productivas.

Según estimaciones de FitchRatings, la economía panameña se contrajo un 17.7% en 2020, de los peores desempeños en el mundo, tan solo al lado de economías como la de Macao, Islas Maldivas y Líbano; otra lista de la cual no queremos formar parte. Esto se ve reflejado en la pérdida de miles de empleos y empresas que ahora nos toca recuperar sin antes reiterar el apoyo que el Gobierno debe demostrarnos. Es momento de abrir la economía de manera sostenida.

Todos estamos llamados a comprender el impacto que tiene la reducción de la calificación de riesgo y tomar las medidas para sacar adelante a Panamá. Durante los últimos años, al mantener el grado de inversión, hemos gozado como país de una elevada inversión extranjera y un acceso sin precedentes a los mercados financieros, lo cual ha permitido un crecimiento económico importante apalancado en obras de infraestructura, construcción comercial y residencial; así como, el desarrollo de nuestro hub de conectividad que impulsó el turismo, creando miles de empleos.

Cuando un aumento en el endeudamiento no va acompañado de un aumento en la productividad para sostener su crecimiento, inmediatamente desmejora la calificación de riesgo, se dificulta y encarece el acceso a crédito tanto al país, como a las empresas y ciudadanos. Cuando los países pierden su grado de inversión, eventualmente, pueden perder el acceso a crédito e inversión extranjera.

Como Estado necesitamos de políticas económicas claras que permitan recuperar la senda de desarrollo del país. Necesitamos activar gradualmente los contratos suspendidos y generar nuevos empleos para garantizar el crecimiento nacional y el desarrollo humano.

Desde afuera nos mandan un mensaje de poner la casa en orden, y desde este gremio reiteramos un rechazo a cualquier contratación de deuda destinada a gastos de funcionamiento, sin que exista un plan de contención, austeridad y fiscalización de estos. La población exige transparencia en la obtención y la disposición de estos dineros, para los cuales, en todo caso, debe darse prioridad a inversiones con retornos certeros para el país.

Las autoridades deben ejecutar ya un plan de inversiones transparente y claro con los recursos disponibles para crear empleos en el corto plazo y mantener abiertas las actividades económicas en respeto a la libre empresa, que es el inicio del modelo a seguir para reconstruir el país y permitir un desarrollo sostenible.

Insistimos, cada día cerrado aumenta el deterioro de la economía nacional y se disminuye la capacidad de salir adelante. Exigimos del Estado respeto a los derechos fundamentales para una convivencia en sociedad.

No se puede ignorar que la empresa privada es el motor de la economía nacional. Previo a la pandemia, representaba más del 85% de la inversión total nacional. Solo necesitamos que las fuerzas productivas tengamos una apertura sostenible a fin de garantizar a las familias en general la seguridad y estabilidad que todos nos merecemos.

Jean-Pierre Leignadier
Presidente CCIAP