Acuerdos, oportunidades y desafíos

Ante el establecimiento de relaciones diplomáticas con China Popular, se requieren del país esfuerzos especiales para estar a la altura de este desafío tan trascendental.

Cabe felicitar al Ejecutivo por el alineamiento de nuestra política exterior con una visión globalizadora y pragmática, que pone a nuestro alcance importantes oportunidades.

Nuestra institución, a la vez que saluda como positiva para el país la suscripción de 19 acuerdos con Beijing, destaca el hecho que Panamá debe introducir ajustes importantes para lograr los beneficios pactados. Para ello, la Cámara compromete su apoyo, ya que se trata de un terreno sobre el cual debe trabajarse con más responsabilidad que con simple optimismo entusiasta.

Además de comprometerse a estudiar la factibilidad de un tratado de libre comercio entre ambos países, los acuerdos firmados incluyen un memorándum de entendimiento que facilita las exportaciones panameñas a China.

Lo anterior frente al antecedente que Panamá ha obtenido provecho muy limitado de tratados similares en cuanto a la exportación de bienes, entre otras razones por la situación que afecta a sectores productivos marginados desde hace tiempo y durante varias administraciones, como el agropecuario y el industrial. Mientras ello prevalezca, nuestra oferta de exportación no generará los recursos que de esta oportunidad puede esperarse. Además, están las exigencias que China impone a sus importaciones, las cuales debemos satisfacer puntualmente.

También hay que considerar, de cara a la obtención del estatus de Destino Turístico Aprobado, lo que tenemos que hacer para llevar turistas en grandes cantidades más allá de la capital, con una gama de servicios de altos estándares internacionales.

La asociación con China debe potenciar nuestras ventajas competitivas si ponemos en esto una visión de Estado comprometida a largo plazo –no quinquenal- con el desarrollo del país. Para esto es necesario incluir la preparación de nuestro recurso humano mediante modelos modernos, que superen cánones obsoletos.

En todo caso, nuestro desafío mayor para alcanzar el primer mundo es la capacidad de competir con eficiencia y calidad, sobre todo cuando en la región otros actores buscan oportunidades como éstas. De eso se trata y requerirá esfuerzos extraordinarios.

Inocencio Galindo De Obarrio

Presidente CCIAP