El terremoto que sacudió a Panamá este viernes puso a prueba nuestra capacidad de respuesta ante una emergencia nacional. Desde la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá expresamos nuestra solidaridad con las familias, comunidades y empresas de las provincias centrales, especialmente de Veraguas, Herrera, Los Santos y Coclé, donde se concentran las mayores afectaciones.
La prioridad es proteger la vida, atender a los damnificados y garantizar la seguridad de la población.
Solidaridad y responsabilidad empresarial
Estamos en comunicación con el Gobierno Nacional para canalizar, de manera coordinada, la ayuda que nuestros miembros puedan brindar a las comunidades afectadas. La solidaridad empresarial debe traducirse en acciones concretas que contribuyan a atender las necesidades inmediatas y apoyar la recuperación.
Hacemos también un llamado a las empresas a actuar con empatía y responsabilidad hacia sus colaboradores, ofreciendo flexibilidad para atender a sus familias y regresar de manera segura a sus hogares.
La seguridad de las personas debe prevalecer. Cada empresa debe verificar las condiciones de sus instalaciones y aplicar sus planes de contingencia y protocolos de evacuación.
Preparación y respuesta nacional
Reconocemos la activación de los organismos de seguridad, la declaratoria de estado de emergencia y las acciones del Gobierno Nacional para atender a las comunidades afectadas.
También las gestiones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ante organismos financieros internacionales para obtener recursos destinados a la atención y recuperación. Su utilización debe responder a las necesidades identificadas, con transparencia y coordinación.
Reconocemos estos ejercicios anuales, que fortalecen la cultura de prevención. La emergencia real permitirá evaluar la efectividad de los protocolos existentes, identificar debilidades y realizar los ajustes necesarios.
Movilidad y coordinación: lecciones por atender
La movilidad durante una emergencia merece especial atención. El tráfico, la gestión del tránsito y el traslado de trabajadores hacia sus hogares requieren mecanismos de coordinación que permitan desplazamientos seguros y faciliten el trabajo de los equipos de respuesta.
Una vez superada la atención inmediata, corresponde evaluar lo ocurrido, identificar los puntos críticos y fortalecer la coordinación entre autoridades, empresas y ciudadanía.
No basta con contar con protocolos. Debemos asegurar que funcionen cuando más se necesitan.
Una responsabilidad compartida
Reiteramos el llamado a seguir las indicaciones del SINAPROC y de las autoridades de seguridad, y consultar fuentes oficiales.
Hoy corresponde atender a los afectados. Después, evaluar las lecciones y convertirlas en mejoras concretas para la prevención y respuesta ante futuras emergencias.
La seguridad de los panameños exige preparación, coordinación y responsabilidad compartida.
Aurelio Barría Pino
Presidente
