En la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá tenemos una obsesión: el empleo. Empleo formal y, sobre todo, empleo para los jóvenes.
La razón es concreta. En Panamá, más de 113 mil jóvenes entre 15 y 29 años están desocupados y el desempleo juvenil alcanza 19.9%, casi el doble de la tasa nacional de 10.4%. Son miles de jóvenes que necesitan una puerta de entrada al mercado laboral.
Por eso respaldamos la Ley de Pasantías y su reglamentación. No se trata de sumar otra norma, sino de ordenar una realidad que ya existía y abrir una vía para que los jóvenes obtengan lo que el mercado les exige constantemente: experiencia. La Ley no resolverá por sí sola el desempleo juvenil, pero ataca una de sus barreras más claras: ¿cómo se le pide experiencia a quien no ha tenido la oportunidad de adquirirla?
Aprender haciendo
Las pasantías no son nuevas. Ya existen las prácticas profesionales vinculadas a los planes académicos, y las apoyamos porque creemos en aprender haciendo. Lo nuevo es contar con un marco legal específico para las pasantías en el ámbito laboral, que permite a las empresas ofrecer una experiencia estructurada y certificable.
Hoy una empresa puede formar talento, asignar funciones con propósito formativo, acompañar al joven con un tutor y certificar la duración de la pasantía, las funciones realizadas y las competencias observadas. Esa certificación es una credencial real para quien busca su primer empleo. Así se rompe el círculo.
Más protección, no menos
Antes, fuera de las prácticas académicas, un joven podía incorporarse como practicante sin condiciones mínimas comunes; hasta la remuneración quedaba a criterio de la empresa. Hoy hay reglas: retribución mínima de B/.450 mensuales, póliza de seguro, tutor o mentor, acuerdo de participación, funciones formativas, duración máxima de un año y certificación de la experiencia. Y la pasantía no puede usarse para sustituir un puesto permanente.
Pongamos la discusión en su justa dimensión: una pasantía bien regulada no sustituye empleo; prepara para el empleo. Para el joven es experiencia, acompañamiento y protección. Para el empleador, la posibilidad de formar el talento que mañana contratará.
De la ley a la ejecución
El 8 de septiembre, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) presentó en la Cámara su plataforma de registro de pasantes ante más de cien empresas y gremios. Varias registraron allí a sus pasantes; muchas más ya están en la plataforma y otras avanzan en el proceso. Este trabajo viene de atrás: MITRADEL y la Cámara ya hemos capacitado a empresas sobre la Ley, su reglamento y la plataforma, y seguiremos haciéndolo.
La respuesta del sector privado está ahí. Ahora corresponde multiplicarla.
La Ley ya está. El reglamento también. Ahora toca hacer que funcione. Porque abrir una puerta con reglas claras, formación y protección no precariza el talento: le da una oportunidad real de entrar al mundo laboral.
Aurelio Barría Pino
Presidente
